Haciendo un poco el indio, resulta que encuentro la respuesta a la pregunta de mi vida. Soy así, porque soy así. ¡¡No hay más!!
Nerviosa, intranquila, bacilona y quizás demasiado mimosa. No me peino y me ducho con champú de miel. Odio la ropa recien planchada y las camas recién hechas. Por eso cuando me acuesto me hago una croqueta entre las sábanas y las saco de debajo del colchón. Eso sólo si duermo sola. Si estoy acompañada la noche solita se ocupa de deshacerla.Me rio cuando me lavo los dientes porque me hace gracia verme llena de espuma y leo antes de dormir.
Soy curiosa, pero no cotilla. Opino, pero me cuesta criticar. Hago gracias tontas, porque las considero humor inteligente, ((bonita paradoja)) y lo corroboro cuando consigo que se ria justo quien me interesa.
Escribo sin pensar, y pienso en escribir a todas horas. Fotografío cosas inútiles, por si algún día me hacen falta. Y adoro andar descalza.
Podria vivir el resto de mi vida a base de aceitunas, y tengo la absurda costumbre de bautizar todo objeto inanimado al que tenga determinado cariño, así como culpo a “antonio” de todo lo extraño que ocurre a mi alrededor.
Hablo por los codos y escribo siempre con tinta negra, duermo bocabajo y me muero por conocer Marrakech.
Pero me gusta que me preguntes qué es lo que me hace ser…