Una vez, paseando por lo que es este lugar maravilloso, en el que todos somos quien en realidad querríamos ser alguna vez, me di de bruces con un texto, con una foto. Y me empaché de las otras quincemildoscientas a base de clicks de ratón.

No llegamos nunca a ser conocidos, porque ese paso, como con la mayoría de la gente importante de mi vida, nos lo saltamos a la torera.

Amistad a primera vista.

Té para dos y mildoscientas historias de las que empaparse. Vivencias increibles. Guiños compartidos, varios “yqueharíastú” y hasta “secretos” intercambiados.

Él entiende todo. Y asusta.
Asusta porque por fin encuentro alguien que cuenta cuentos chinos, que se pregunta porqué. Que sabe latín en verso, busca corazones y escupe sensaciones.
Regala viejos con sombrero de una Barna que no existe.
Y vive. Vive sabiéndose Rey de su Reina, mientras la Brisa le peina el flequillo.

Casualmente reniega del destino y asesina la casualidad… Repite conmigo: causalidad, causalidad…

Tiene razón. Pinta con tiza en el suelo. Apésta a Cortázar, y yo se que tiene tres ojos. Uno, dos y el de cristal, por el que ve cosas que muchos no ven. Es sensiblemente observador, complicadamente ético(como otra que yo me se). Tiene alas y una mochila de caracol. Es un bohemio sediento de romanticismo que un día se dio a la aventura de sentir, soñar, cumplir, amar, querer.. vivir.
Y cualquiera le dice ahora que vuelva.

Es VALIENTE: salta por las ventana, y como a Loquillo: a él también le enseñaron a hacer las cosas POR AMOR.

Me la juego si tengo que decirte por dónde no aprieta el dentífrico. No se quién le ha cosido, pero se cómo lo han hecho.

Te pica la curiosidad

¿Y tú, por dónde aprietas el tubo de dentífrico?

Hi summer!

Julio 7, 2009

piscina